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Alimentación y cuidado facial.

Actualizado: 22 oct 2019

¡Hola! Hoy te traemos un tema que seguro te va a interesar: la alimentación y su relación con el acné porque, aunque no queramos, al final todos somos un poco coquetos.


Hace unos días estábamos en la biblioteca estudiando cuando las chicas que estaban en nuestra mesa empezaron a hablar del acné. Una de ellas se quejaba porque desde que había empezado la carrera y se había independizado, le habían empezado a salir granitos y no sabía qué estaba pasando. Tras un rato de debate con las amigas, no llegaron a ninguna conclusión, pero a nosotras nos llamó la atención que mientras hablaba sobre su recién adquirido acné, se tomase una bebida azucarada y después les pidiese a su amigas hacer un descanso para comerse una palmerita de chocolate.


Nos preguntamos ¿y si su acné se debe a lo que come? ¿influye realmente la alimentación en nuestra piel? Para contestar a estas preguntas hicimos una búsqueda de diferentes artículos y la respuesta la encontrarás si sigues leyendo.


Para ponernos en contexto vamos a hablar un poco de la piel. La piel es el mayor órgano de nuestro cuerpo ya que nos cubre por completo, órganos incluidos. Sus funciones son muy diversas: nos protege de la radiación UV, de patógenos, ayuda a la termorregulación, etc., y es muy frecuente que la piel al igual que otros órganos se vea afectada por enfermedades, una de las que más prevalencia tiene con un 85 % es el acné vulgaris. El acné está causado por una de las bacterias que forman parte del microbioma de la piel, Propionibacterium acnes.



Pero antes de seguir, ¿qué es el microbioma? El microbioma es la comunidad de microorganismos que habitan en nuestros cuerpos y se encarga de proteger nuestra piel de agresiones externas.


Una vez que sabemos qué es, podemos continuar. La bacteria P. acnes tiene diferentes estrategias para producir acné:

  1. Favorece la obstrucción de los poros.

  2. Activa al factor de crecimiento insulínico 1 (IGF-1)* que afecta al crecimiento de los queratinocitos, células que componen el 80 % de la piel.

  3. Activa a diferentes receptores, entre ellos los Toll-Like Receptor (TLR)* que van a inducir la síntesis de moléculas que favorecen la inflamación como IL-6.

Para que las bacterias se desarrollen es necesario que tengan unas condiciones óptimas, como nosotros vamos, y en su caso, son una situación sin oxígeno y rica en lípidos. Estas circunstancias se dan cuando nuestra dieta tiene un alto contenido glucémico, es decir, en la que se eleven rápidamente los niveles de glucosa, combustible que utilizan nuestras células.


Cuando estos niveles aumentan, para que las células sean capaces de captar su combustible, también se eleva la insulina. En condiciones normales la insulina no es un problema, pero si tenemos mucha glucosa, los niveles de insulina pueden aumentar demasiado, provocando una situación de hiperinsulinemia que eleva la concentraciones de IGF-1, dando lugar como hemos dicho antes al crecimiento de los queratinocitos. Y no solo esto, la insulina también aumenta la biodisponibilidad de los andrógenos* que en última instancia da lugar al sebo de la cara. Vamos, ¡las bacterias van a estar muy a gusto!


Ahora que sabes todo esto, te preguntarás ¿qué alimentos tienen un alto contenido glucémico? ¡Porque yo desde luego no quiero acné! Pues bien, algunos de los alimentos que tienen un alto contenido glucémico y deberías evitar son: las bebidas energéticas, los refrescos, bollería, patatas fritas, etc., vamos, lo que conocemos por comida basura. Por el contrario, los alimentos que tienen un bajo contenido glucémico son las frutas, las hortalizas o la quinoa entre otros.



Esperamos que esta entrada te haya resultado interesante, ahora si aparece un granito nuevo ya sabes uno de los posibles motivos, aunque hay muchos más factores como por ejemplo las hormonas. ¡Ya no hay excusa para dejar la comida basura!


Te esperamos la semana que viene, pero mientras tanto, ya sabes, atento a nuestras cuentas de Instagram y Twitter: @alimentacion_etal y @alimentacion_et.


XOXO,

Drama meal.




Referencias y bibliografía:


1. Puerto Caballero, L. & Tejero García, P. Alimentación y nutrición: Repercusión en la salud y belleza de la piel. Nutr. Clin. y Diet. Hosp. 33, 56–65 (2013).

2. Oon, H. H. et al. Acne Management Guidelines by the Dermatological Society of Singapore. J. Clin. Aesthet. Dermatol. 12, 34–50 (2019).

3. Lee, Byun & Kim. Potential Role of the Microbiome in Acne: A Comprehensive Review. J. Clin. Med. 8, 987 (2019).

4. Maarouf, M., Platto, J. F. & Shi, V. Y. The role of nutrition in inflammatory pilosebaceous disorders: Implication of the skin-gut axis. Australas. J. Dermatol. 60, e90–e98 (2019).

5. Pappas, A., Liakou, A. & Zouboulis, C. C. Nutrition and skin. Rev. Endocr. Metab. Disord. 17, 443–448 (2016).

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